Sí al Cuarto Puente sobre el Canal

Carlos Christian Sánchez

Columnista

Samanta es una joven que labora como recepcionista en una empresa ubicada en Obarrio. De lunes a viernes, debe levantarse a las 3:00 a.m. para dirigirse a la Ciudad de Panamá. ¿Por qué tan temprano? Obvio, pues vive en El Coco de La Chorrera. Igual que medio millón de personas, deben madrugar para cumplir con sus deberes laborales. Todo por unos dólares más.

El emblemático Puente de las Américas ya no da más. Inaugurado en 1960, la estructura de acero se hizo chica para la marejada de usuarios del transporte y vehículos que lo transitan. Pese al ensanche programado en la vía Interamericana desde Howard hasta Burunga, la capacidad del viejo puente llegó al límite. Igual el colapsado sistema de autobuses del sector oeste.

De un cabezazo, Samanta se levanta tras dormir 45 minutos en el “Coaster”. Llega a Albrook y apresuradamente, corre para abordar el Metro, que por lo menos la lleva a tiempo al trabajo, en el área bancaria. Piensa en un instante: ¿Por qué los que vivimos en Panamá Oeste no nos merecemos una mejor calidad de vida? La respuesta está disponible, pero algunos bellacos hacen lo imposible por retrasarla.

El Cuarto Puente sobre el Canal de Panamá representa la obra más importante de los últimos años. En conjunto con la proyectada Línea Tres del Metro, impulsarán el desarrollo económico y la movilidad entre ambas márgenes de la vía interoceánica. Con 3,950 metros de largo, esta infraestructura facilitará el tránsito diario de 130 mil vehículos y acabará con los congestionamientos cotidianos.

Por alguna razón mezquina, diputados oficialistas vinculados al transporte y rivales empresariales hacen “lobbie” para que el Gobierno de turno no realice la obra, solo porque no les conviene. O peor aún, prefieren que los moradores de Panamá Oeste sigan sufriendo los tranques y que estén expuestos a la mafia politiquera.

Recientemente, el Consorcio “Cuarto Puente” informó en la Asamblea Nacional de Diputados que el proyecto estaba retrasado por la excesiva burocracia en una institución del Gobierno actual. Igualmente, las presiones de otra índole (empresariales y diplomáticas) siguen afectando el progreso de esta obra.

Hacemos un llamado a las autoridades, que piensen primero en los panameños que viven en el sector oeste, a quienes ustedes se deben. Igualmente, los usuarios del transporte debemos estar vigilantes, para que se haga realidad el Cuarto Puente y el monorriel, diseñado por los japoneses. Todos merecemos mejor calidad de vida. Se los digo con experiencia, como usuario de la Línea Dos del metro. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos…

Metro de Panamá exigirá a empresa Alstom revisión de frenos en trenes de Línea Uno

A través de un comunicado, @elmetrodepanama informó que ha solicitado a la empresa francesa Alstom, proveedora de los trenes que se utilizan en Panamá, la revisión del sistema neumático y de frenado de todas las unidades que circulan en la Línea Uno.

Esto a raíz de que en las últimas semanas, los trenes de la Línea Uno del Metro de Panamá se han visto involucrados en incidentes operativos.

Crece expectativa por construcción del Cuarto Puente sobre el Canal

El Cuarto Puente sobre el Canal es una obra primordial para mejorar la calidad de vida de más de 1.7 millones de personas, en Panamá Oeste.
En conjunto con la Línea 3 del metro de Panamá, el 4to. puente beneficiaría la movilidad y conectividad logística, dejando atrás los enormes tranques vehiculares de 2 – 3 horas que afectan a conductores, además de usuarios de transporte público.
Esta obra pronto será una realidad, permitiendo el tránsito diario de 130 mil vehículos. Todo gracias a la experiencia global del «Consorcio Cuarto Puente», integrado por las compañías China Communications Construction, Construction Company y China Harbour Engineering Company LTD.
Estas empresas han construido con éxito más de 20 puentes. Además, tienen el récord de ser las responsables de la edificación de los dos puentes más grandes del mundo, el más reciente la conexión entre los territorios autónomos de Hong Kong y Macao a través de un puente de 55 kilómetros de largo.

El ‘No Voy’ versus UBER


Carlos Christian Sánchez
Columnista

Son las cinco de la tarde. En medio de la Calle 50, tengo prisa para ir a una reunión en El Dorado. “Hermano, llévame para Tumba Muerto”, le digo a un taxista. El conductor, con cara de ogro, me grita. “¿Qué te pasa? NO VOY pa’ allá”. Y de inmediato, el taxi arranca a toda velocidad.

Otro día, me levanto temprano para ir a la ciudad. “Buen día, ¿puede llevarme a tal lugar para tomar el metro?”. El taxista me traslada hacia la estación más cercana, pero cuando le pago, me reclama. “Ey, es un cuara más”. La clásica…

Lo anterior, refleja una serie de situaciones en donde algunos taxistas (que no son todos) se burlan de los usuarios del transporte selectivo. Ante esto, los ciudadanos han optado por buscar la alternativa de las plataformas digitales, las cuales te llevan a tu destino de forma rápida y cómoda. De allí surge UBER, la más destacada por su excelente servicio como transporte de lujo.

El cambio de Gobierno ha generado una serie de cuestionamientos hacia la administración liderada por Laurentino “Nito” Cortizo y el Partido Revolucionario Democrático (PRD). La evidente vinculación de gremios transportistas con diputados oficialistas les permite un margen de maniobra como grupo de presión, buscando afectar al usuario. De allí que surgiera en el Órgano Legislativo, la maravillosa idea de “regular” a UBER y las otras plataformas digitales de su tipo.

Claro, en la mentalidad de algunos diputados del PRD, no importa el usuario o la calidad de vida del panameño. Es más, impera la forma de truncar el emprendimiento y las opciones viables de movilidad para el ciudadano. Sólo piensan retrógradamente, buscando sacar provecho pecuniario: “Si se mueve, grávalo. Si se sigue moviendo, regúlalo. Y si deja de moverse, subsídialo”.

Lo que sí deberían investigar los proponentes de regular a UBER y las plataformas digitales es el negociado irregular en la otorgación de certificados de operación (cupos) y “permisos” parciales, a conductores de transporte selectivo. Se estima que existen más de 54 mil taxis amarillos circulando por allí, algunos sin papeles. Es más, una de las razones por la cual los usuarios no usan taxis, es la participación de “palancas” en asaltos a transeúntes y pasajeros.

El pueblo panameño quiere calidad de vida y mejor servicio de transporte. Si hay que pagar, se invierte para buscar seguridad. Con sus “pro” y contras, UBER ha solucionado a sus clientes, pues te llevan al destino requerido. Mientras los taxistas sigan con el “NO VOY”, jamás se ganarán el respaldo del usuario. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos…